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En el Día de la Paz, reforzamos nuestra resistencia anti-imperialista

En el Día Internacional de la Paz, el 21 de septiembre, los pueblos han manifestado su deseo de un mundo más justo, un orden internacional igualitario y el respeto a la soberanía de las naciones, pilares para el fin de las guerras, imperialismo y colonialismo, respeto al medio ambiente y solidaridad entre los pueblos. Sin embargo, también han reafirmado su resistencia a las políticas belicistas e intervencionistas promovidas por políticas agresivas y ofensivas como las del presidente estadounidense Donald Trump en la Asamblea General de la ONU.

Por Socorro Gomes*

En este día, cifras avasalladoras nos recuerdan la urgencia de nuestra lucha y de los dramas de la humanidad que cada una de esas estimaciones representa. Son más que números, son familias separadas, víctimas de la catástrofe de la guerra y de las políticas ofensivas o exploratorias de las mayores potencias del planeta y sus aliados locales.

Según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), hay 22, 5 millones de personas con estatuto de refugiado reconocido (más de la mitad, menor de edad), de las cuales 5,3 millones sólo son palestinos, catástrofe continua de la colonización, del despojo y del genocidio promovido por el liderazgo sionista. En total, son 65,6 millones de personas forzadas a desplazarse en todo el mundo y 10 millones de apátridas, sin protección alguna.

El intervencionismo y la injerencia imperialistas son los principales responsables del sufrimiento de los pueblos, así como las políticas neoliberales que imponen miseria y desesperación a la humanidad, o las políticas neocoloniales, que pretenden mantener naciones enteras sometidas.

En los 16 años de la invasión de Afganistán, los 14 años desde la invasión de Irak, los seis años de guerra contra Siria, los 42 años de ocupación militar del Sahara Occidental por Marruecos y los 50 años de ocupación de Palestina por Israel, como los 100 años desde la Declaración de Balfour-en la que el Reino Unido prometió a Palestina al pueblo judío, sin consultar a sus habitantes- los pueblos se unen para reforzar su lucha contra la dominación y la guerra, desvelando los pretextos de la “guerra contra el terrorismo “o la” seguridad “usados ​​por las potencias para mantener su control sobre el mundo.

Pero este año, también conmemoramos la gran victoria de los pueblos, el centenario de la Revolución de Octubre, que todavía es fuente de esperanza e inspiración. Redactamos esfuerzos en el apoyo a grandes logros como el avance a pasos agigantados en el proceso por una paz con justicia social en Colombia, la creación del nuevo partido político de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) y las negociaciones entre el gobierno y el Ejército de Liberación Nacional. Reafirmamos nuestra solidaridad a los pueblos que luchan por la soberanía de sus naciones y por la democracia, como en Venezuela y en Cuba, aún bajo la amenaza de la injerencia estadounidense, bajo bloqueo y bajo constantes intentos de golpe.

El mundo quedó sorprendido por la retórica beligerante de Donald Trump en la Asamblea General de la ONU, donde ofendió específicamente a Corea del Sur, Irán, Venezuela, Cuba. En el nuevo orden internacional que los pueblos demandan no cabe el discurso anacronista de los EEUU como potencia hegemónica absoluta, en realidad, una máquina imperialista de guerras. En contra de su tono asombroso, los líderes de los países bajo su mira respondieron en alto en buen sonido que no se inclinan a las amenazas ni se rendir al ambiente de confrontación beligerante que Trump busca imponer.

En este escenario, las fuerzas amantes de la paz refuerzan su lucha, redoblan sus esfuerzos y estrechan lazos de amistad y solidaridad entre los pueblos de todo el mundo. En la resistencia determinada contra la militarización del planeta, las armas de destrucción masiva como instrumento de política exterior, las intervenciones y bases militares esparcidas por el mundo, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y otras manifestaciones de la política imperialista que buscamos erradicar, seguimos convencidos de que juntos podemos derrotar a las fuerzas de la guerra, de la opresión y de la explotación.

Socorro Gomes, presidenta del Consejo Mundial de la Paz

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